La conversación sobre tecnología educativa

EdTech y FinTech: convergencias y divergencias

EdTech y FinTech: convergencias y divergencias

Antes de comenzar, vale la pena definir ambos términos.

FinTech: De acuerdo con la consultora pwc FinTech puede definirse como el uso de tecnología para ofrecer servicios financieros a bajo costo, amén de nuevos servicios innovadores. Quizá el ejemplo más conocido son las criptomonedas como Bitcoin.

EdTech: En este caso el Marlboro College provee una definición sencilla del término al ubicarlo como el estudio y la práctica de diseñar material instruccional de manera efectiva usando tecnología, medios de información y teorías del aprendizaje. Un ejemplo son los cursos masivos en línea, también llamados MOOCs.

Una vez definidos ambos términos, analizaremos ambos sus puntos de contacto y de divergencia al mejorar la vida de millones de personas.

Punto de convergencia: el potencial

Ambas tecnologías tienen escalas masivas. De acuerdo con el Banco de México, en el país existen no menos de 55 millones de cuentas bancarias con tarjeta de débito y la SEP informa que el ciclo escolar pasado hubo 36.6 millones de estudiantes.

Las dos prometen aumentar exponencialmente la escala en la adopción de soluciones bancarias y de servicios educativos. El Instituto Nacional de Geografía y Estadística indica que en México existen más de 68 millones de personas mayores de 18 años, potenciales usuarios de servicios financieros. A su vez, los mexicanos potenciales usuarios de servicios educativos, es decir aquellos mayores de 4 años de edad, supera los 101 millones de personas.

Punto de convergencia: la regulación

Tanto la educación como los servicios financieros son actividades altamente reguladas. En el sector financiero existen 19 leyes y reglamentos regulan esta actividad mientras que el sector educativo tiene alrededor de una veintena de leyes y disposiciones que tocan la actividad educativa.

Esto hace que la innovación en ambos sectores requiera un cuidadoso cumplimiento con las normas que regulan dichos sectores, amén de que buena parte de la innovación en ambos sectores requiere procesos de estandarización, certificación y aprobación por parte de las autoridades regulatorias para su uso. Esto representa un reto pero también una oportunidad ya que al cumplir con los requerimientos, su adopción puede realizarse a escala masiva.

Punto de divergencia: el mercado

Las innovaciones provenientes de la naciente industria fintech están pensadas para su adopción masiva. La idea es que hasta centenas de millones de individuos adopten servicios financieros. Tan sólo en Kenia unos 31 millones de personas son usuarias del sistema móvil de transferencia de dinero M-Pesa, creado por el operador de telecomunicaciones móviles Safaricom.

En el caso de los servicios EdTech, aunque en teoría son soluciones que pueden ser usadas por millones de personas, los tomadores de decisiones suelen ser institucionales: escuelas, universidades o empresas. En México, de acuerdo con la Secretaría de Educación Pública, existen poco más de 257 mil planteles educativos en el país.

Ciertamente la innovación educativa del la EdTech tiene retos que resolver, pero también puede aprender de su primo financiero, quien ha demostrado una gran capacidad para imponerse y traer innovación a una de las áreas más tradicionales de la economía: la industria de servicios financieros.