La conversación sobre tecnología educativa

La educación moderna y futura

La educación moderna y futura

Por: Gilda Estela Eugenia Salazar López

 

“El docente actual necesita no sólo saber utilizar las TIC, sino integrarlas y remezclarlas con estrategias didácticas adecuadas, trabajando contenidos y desarrollando habilidades y competencias de manera activa, significativa y motivadora.”

Francesc Esteve

 

Históricamente se ha dicho que la educación le otorgaba al docente los saberes del conocimiento. Éste era el único que podía y transmitía conocimiento, era el depositario de la ciencia y eso caracterizó a muchas generaciones. En el presente, los docentes están siendo intervenidos y “atravesados”, por cambios tecnológicos que le exigen replantear y generar nuevas actitudes, incorporar conocimientos técnicos, tecnológicos, científicos y crear dinámicas en el aula que motiven a los estudiantes.

 

En este sentido, el catedrático César Coll habla sobre cambios importantes y el papel del aprendizaje en la vida de las personas. Estos cambios conforman una “ecología del aprendizaje” que ya no hace énfasis en los contenidos particulares o competencias específicas, sino en la adquisición de capacidades que los sujetos puedan utilizar ante nuevas situaciones en su vida cotidiana.

 

De la misma forma, enlista tendencias o desafíos como ser más flexibles con el acceso a instituciones de educación formal; aprender en contextos ajenos a la educación formal; personalizar el aprendizaje y la formación de aprendices competentes como meta.

 

Entre las prácticas emergentes destaca el aprendizaje “sin costura” (seamsless learning), aprender en cualquier lugar y momento; recursos y prácticas educativas abiertas (Open Educational Practices and Resources), como Coursera; cursos masivos abiertos en línea (MOOCS) y finalmente los entornos personales de aprendizaje Personal Learning Environment (PLE).

 

Todo esto va de la mano con las nuevas metodologías didácticas que han surgido para enfocarnos en el estudiante y responder a preguntas como qué y cómo aprender, qué y cómo enseñar en la sociedad digital, qué y cómo evaluar el aprendizaje.

 

Por su parte, dentro de las 10 metodologías que menciona Scolartic en Los 10 elementos clave para la revolución metodológica NUEVOS PRINCIPIOS Y METODOLOGÍAS, se destaca el reto de integrar la tecnología en los procesos de enseñanza – aprendizaje: “De la exposición a la acción”, donde aún existen barreras como brindar los recursos necesarios a los docentes para acoplarse al cambio constante, porque el reto es desarrollar un modelo pedagógico que cambie el modelo tradicional generando nuevas dinámicas de aprendizaje, por ejemplo, innovando con creatividad en el aula a través del pensamiento crítico con preguntas adecuadas para explorar nuevos conocimientos e identificar puntos de vista distintos, impulsar el trabajo colaborativo que implica trabajar entre iguales, tener inteligencia emocional, agilidad y adaptabilidad a nuevas situaciones, acceso y análisis de la información; pero sobre todo desarrollar competencias digitales ante una sociedad que trae consigo nuevas tendencias.

 

Menos exámenes escritos, más espacios colaborativos donde podamos hablar sobre lo aprendido y aplicarlo a entornos diferentes, ejercicios donde el criterio y la experiencia cuenten, más herramientas para la investigación, son justo algunas de las nuevas tendencias del aprendizaje. Desde esta perspectiva es importante destacar el movimiento maker –como metodología-, en donde el aprendizaje se da a través de la creación en comunidad y compartir conocimientos.

 

Entonces, ¿Cómo conectamos con la educación?

 

“Aprendiendo mientras construimos”, ya que se relaciona con los principios construccionistas de la educación que propuso Seymor Papert. La cultura maker en la educación indica que los docentes son los que plantean y consiguen aprendizajes prácticos e involucran al alumno en sus procesos formativos, donde la base se fundamenta en compartir los conocimientos que se crean o desarrollan en el aula (presencial o virtual). Luego estos productos a partir del conocimiento generado, pueden ser igualmente compartidos por los alumnos, con empresas especializadas que posiblemente puedan abrir sus puertas en un futuro, para recibir a estos estudiantes como aprendices.

 

En definitiva, la integración perfecta que menciona Francesc Esteve entre contenidos, metodologías y Tecnología de Información y Educación (TIC) se encuentra en la intersección en la que convergen los tres círculos: contenido, pedagogía y tecnología, donde a su vez se manifiesta que el estudiante es protagonista y a través de metodologías activas, cooperativas o auténticas puede sentir, crear y aprender; todo ello, utilizando herramientas tecnológicas que se adapten a objetivos pedagógicos, que a la larga ayuden a facilitar la comprensión o entendimiento de temas, problemas, referencias, preguntas, etc.

 

Asimismo, en un futuro podemos llegar a generar un currículum que contenga actividades desde un enfoque cooperativo en red con alumnos de otras partes del mundo, que permita emplear otro tipo de metodologías como: Aprendizaje basado en la resolución de problemas (ABP), trabajo por proyectos y aprendizaje cooperativo, entre muchos otros. Esta situación abre el espectro del aprendizaje de forma global.

 

Todo lo anterior, permite reflexionar sobre cómo las TICs coadyuvan hoy en día a tener un “ecosistema escolar” con formatos más breves y enfocados en darnos pequeñas dosis de información porque el mundo se ha vuelto más rápido y cambiante. Discriminar información se ha convertido en una labor extenuante y la tecnología nos sirve para extraer lo que consideramos relevante, eso sí, con análisis y criterio.

 

Si bien, creemos que hemos realizado grandes avances en el área educativa, todavía falta mucho por considerar, dado que los estudiantes, sin importar la edad, se desarrollan en un mundo de progreso acelerado que los acerca al conocimiento de formas distintas, más inclusivas y en tiempo real, siendo necesaria una innovación constante en la educación – formación.

 

Ahora los estudiantes son y deben ser protagonistas del proceso enseñanza – aprendizaje, por lo que es fundamental desarrollar cualidades universales, capacidades para emitir juicios críticos, habilidades para comunicarse adecuadamente, trabajar de forma colaborativa, desarrollar empatía, creatividad e intuición para abordar y resolver problemas. En concreto, todos: estudiantes, docentes, directivos y administrativos tenemos la responsabilidad de adecuarnos a los cambios que el mundo nos impone.