La conversación sobre tecnología educativa

Los Retos que enfrenta la educación

Los Retos que enfrenta la educación

Es evidente que la educación ha sido identificada como el último reducto por ser significativamente impactado con la transformación tecnológica.

Pero no hay que confundir este argumento con la aplicación de tecnologías en la educación, ya que esto tiene muchas décadas de discusión, avance, experimentación y medición.

Yo quiero ofrecer en este espacio un enfoque de reflexión que tiene que ver con las preguntas relevantes que considero deben hacerse en la educación, de cara a las inminentes transformaciones que ya nos afectan en casi todos los ámbitos de la humanidad, y a los que estamos próximos a enfrentar, para buscar respuestas a partir de la conformación de un sector educativo más relevante, innovador y trascendente.

No se trata de incorporar tecnología a la educación, en cambio, el reto es diseñar una educación que sea relevante para los tiempos que vivimos y resuelva los grandes desafíos pendientes.

Entonces atendiendo a la premisa de que los emprendedores deben enamorarse del problema, anexo algunos de los problemas de la educación que buscan emprendedores para enamorar.

Empecemos por algunos de los paradigmas existentes:

Durante muchas décadas el principal impulso en temas de educación ha sido el acceso. Lograr que toda la población tenga acceso a la escuela y que ese acceso se mantenga en los diferentes niveles —educación básica, media, superior—.

Es doloroso ver que tantos talentos se pierden por abandono escolar en cada una de esas etapas, haciendo que del 100% de accesos en educación básica, los siguientes niveles desciendan en forma escandalosa hasta que, a la educación superior, únicamente acceda un pequeño porcentaje de privilegiados.

 

Retos de la educación

Ante una evidencia contundente del enorme impacto social y económico que se desprende de los beneficios de la educación superior en América Latina, este es uno de los primeros desafíos a vencer.

  • ¿Qué origina la alta deserción?
  • ¿Por qué los jóvenes no valoran la continuidad educativa?
  • ¿Podemos generar modelos de acceso que no sean únicamente para privilegiados?
  • ¿El formato de educación debe permanecer rígido y gobernado por esquemas más relacionados con el siglo XIX?
  • ¿Acaso hoy no es posible adquirir habilidades de forma más eficiente?

Pongo como ejemplo el inglés. Todos sabemos que es imperativo tener el idioma como parte del acceso al conocimiento, a la tecnología y para tener una voz en el entorno global. Sin embargo, para lograr acceso al inglés, nuestro país tendría que reclutar, formar e integrar a más de 95,000 profesores de inglés en el Sistema Educativo vigente. Esto a un costo financiero y de tiempo que lo hace totalmente inviable.

  • ¿La única respuesta es este camino lineal?
  • ¿Podemos pensar en soluciones eficientes y exponenciales que no nos hagan seguir perdiendo generaciones de talento?

 

Ahora enfrentemos el segundo gran desafío: La calidad de la educación.

Los currículum, materias, roles, escenarios, dinámicas, estructuras de horarios, calificaciones, contenidos, tareas, grados, interacciones, entre otros, no corresponden a los tiempos actuales, al tipo de habilidades requeridas a los estándares que el mundo demanda.

El grado de rediseño necesario impacta todas estas dimensiones. La educación informal, la que ocurre en un museo, una galería, un viaje o en una conferencia es tan relevante como la educación formal.

  • ¿Quién mantiene que un salón de clases es el mejor formar para generar aprendizaje?
  • ¿Cuánto desperdicio existe en el poco uso de los activos de una institución?
  • ¿Por qué no se generan mejores datos y análisis para la toma de decisiones?

Estamos frente a una etapa de la evolución humana que no tiene precedente: Por primera vez en la historia de la humanidad, tenemos la posibilidad de acceder a TODO el talento disponible en el mundo; todas las mujeres, todas las comunidades indígenas, todos los ancianos, etc.

  • ¿Cómo enseñamos matemáticas, ciencias o computación a todos los niveles?
  • ¿Por qué no formamos mejores ciudadanos digitales?
  • ¿Debemos educar para una economía sustentable?
  • ¿Qué pasa con la educación emocional?
  • ¿Podemos preparar a nuestros estudiantes a convivir con inteligencia artificial, robots, big data, y el internet de las cosas?
  • ¿Podemos dejar de hacer una clase promedio para un alumno promedio con un examen promedio y construir experiencias de aprendizaje personalizadas?

Entramos a un momento en el que la humanidad estará conformada por más de nueve billones de personas, en el que la esperanza de vida de las nuevas generaciones superará los cien años y por lo tanto, las etapas de aprendizaje y actividad productiva se gestarán por decenas y decenas de años.

Del mismo modo, estamos frente a un escenario en el cual un individuo o un pequeño grupo de personas puede realizar proyectos que anteriormente, eran reservados para gobiernos, grandes corporaciones o inversiones millonarias.

El mundo totalmente conectado no sólo representa oportunidades sin precedente, sino que los riesgos que enfrentamos tampoco tienen referencia y se encuentran individualizados, potenciados e inter-conectados.

Finalmente, enfrentamos el momento histórico en el que la computación superó la imaginación humana.

Ante esta realidad, es fundamental recordar que no existe aprendizaje significativo que ocurra sin una relación significativa.

La educación ya no puede concebirse como una etapa en la vida, aprender será una capacidad y una necesidad a lo largo de toda la vida.

  • ¿Aprender para trabajar?
  • ¿Trabajar para aprender?
  • ¿Aprendizaje es una necesidad para conseguir trabajo?
  • ¿Aprendizaje es un beneficio de obtener trabajo?
  • ¿Aprendemos algo por si lo necesitamos algún día?
  • ¿Aprendemos algo exactamente cuando lo necesitamos para algo?

Los proyectos de educación por su naturaleza humana, deben ser capaces de impactar a billones de personas. La escala de impacto de únicamente a 10,000 o 50,000 o un millón son ciertamente insuficientes en este contexto.

El desempeño educativo de estudiantes cuyos padres fueron educados, es significativamente mejor que el de los estudiantes de primera generación – particularmente si se trata de mujeres.

Otro gran desafío es la transformación en los roles de los protagonistas.

Se habla mucho acerca del rol del profesor y la necesidad de digitalizarlo, pero se habla poco del rol más autosuficiente y activo de los alumnos, la relevancia del involucramiento consciente de padres de familia, del valor de los tutores, de la necesidad de democratizar las decisiones en gobiernos e instituciones, y del valor del emprendimiento educativo para acelerar la transformación.

  • ¿Serán los profesores del futuro curadores con roles similares a los de un museo o una galería?
  • ¿Pueden los alumnos co-crear sus experiencias de aprendizaje?
  • ¿Qué podemos hacer para que los padres de familia se involucren en el proceso de aprendizaje y no solamente en las calificaciones?
  • ¿Cómo potenciamos el valor de tutores y coaching para todos los alumnos y profesores?

Finalmente comparto algunos datos para concluir mi reflexión:

En la educación solamente existen cinco empresas que han superado el billón de dólares en ventas a nivel global. Casi todas ellas son modelos obsoletos basados en libros de texto. El siguiente nivel de empresas se ubica con una veintena entre 100 y 300 millones de dólares, Un vacío enorme en ese espacio.

Al final de la pirámide, existen aproximadamente 15,000 empresas de reciente creación (1-7 años) que buscan llegar a un segmento en el que la inversión, la innovación y el apoyo para alcanzar el delicado balance entre tecnología, pedagogía y negocio es muy escaso porque las tres disciplinas se contraponen.

El movimiento edupreneur ¡recién despierta!

Súmate al sector que requiere acelerar su transformación en beneficio de billones de seres humanos. Espero que alguna de estas preguntas despierte tu pasión por emprender.