La conversación sobre tecnología educativa

Niños tecnológicos

Niños tecnológicos

Con la exposición Maker, el Museo del Papalote acerca la tecnología a los niños y, sobre todo, a las niñas. 

Andrea, de 10 años, construyó un circuito eléctrico que conecta las pilas con el botón de encendido de un aparato de sonido. “¡Mira! ¡Así ruge mi dinosaurio!”, dijo. Andrea había entendido cómo se activan los juguetes, cuando reciben energía de unas pilas. Hubo un descubrimiento más. Andrea construyó su circuito eléctrico usando menos cables que el resto de los niños en la mesa. En tanto, su compañera Valeria echó a volar un cohete que construyó su papá, con un aparato que lo impulsa dando un empujón cuando se pisa una palanca.

Andrea y Valeria, otra niña de su edad, visitaron la exposición Maker, en el Museo del Papalote, en la Ciudad de México, donde niños y adultos pueden construir diferentes aparatos y así entender cómo funcionan. El papá de Valeria construyó el cohete con papeles de colores y, junto con otros adultos, lo ajustó a un poste de un aparato del que saldría aire con un pisotón en una palanca.

Cuando visitamos la exposición, en el momento de construir los cohetes había más adultos que niños, pero a la hora de lanzarlos había más niños que adultos. Valeria parecía sorprendida cuando vio lo lejos que podía llegar el cohete con un poco de fuerza que se aplicó en un mecanismo de impulso.

En otra de las actividades, la instructora preguntó a los niños: “¿Cuál es su tesoro más preciado?” Jorge, de 9 años, no contestó pero, con una masa similar a la plastilina, formó un corazón y lo metió a un microondas para que se convirtiera en piedra. Ese era  tesoro preciado que regalaría a su mamá para que se hiciera un collar. La mamá, mientras tanto, hizo una pulsera con los materiales que había en la mesa.

En la exposición Makers hay nueve actividades diferentes, disponibles para que niños y adultos utilicen materiales como madera, trastos, tela, máquinas de coser y diferentes herramientas para construir diversos aparatos. Por ejemplo, en otra de las mesas, los niños podían usar palitos de madera para hacer una catapulta y entender cómo transmite el movimiento.

La intención de esta exposición es que los niños aprendan más de ciencia, tecnología, ingeniería, arte y matemáticas, el grupo de disciplinas al que inglés se les conoce como STEAM (Science, Technology, Engineering, Arts and Mathematics).

En especial se busca que las niñas se acerquen a estas actividades, porque menos de 20% de las personas que se dedican a estas disciplinas son mujeres.

“Coser no es de niñas, cuando es un niño quien desea una capa; clavar un clavo o usar un taladro en un pedazo de madera es atractivo para las niñas. Aquí no es cuestión de género ninguna de las actividades”, dice Miriam, una de las “cuatas” de apoyo. La cocina es otra de las actividades más concurridas, en donde hombres y mujeres participan por igual.

Aunque la exposición se llama Temporada Maker y por el momento está en el área llamada Laboratorio de Ideas, el Museo busca que estas actividades se vuelvan permanentes.